Sobre la media hora de estar moviendose por las calles fueron enchiquerados para soltar dos novillos de capea a las calles, los cuales ofrecieron menos juego, ya que a la cuarta carrera se quedaron sin fuelle para ofrecerer una pizca de emoción.
Del pueblo y su encierro decir, que es de los mejores de la zona, con un recorrido variado tanto por sus peligrosas y angostas calles sin refugios, como por su ancha avenida que lleva a la plaza de toros.
Aquí os dejo unas pinceladas de lo que dio de sí la mañana.





















































